En muchas situaciones de la vida real, los proyectos de diseño responden a realidades complejas que requieren que explores las interacciones entre las distintas partes o escalas de esas realidades. Esta guía te ayuda a observar estas complejidades e identificar lo que se denomina problemas sistémicos.
Como breve introducción, es útil aclarar qué significa esto.
Una realidad compleja (o sistema complejo) es una realidad compuesta por muchos elementos interconectados cuyas interacciones producen resultados que no pueden entenderse al analizar cada parte de forma aislada. Por ejemplo, preparar una taza de té puede entenderse como un “sistema complejo” relacionado con los alimentos que involucra el uso del agua, la energía para hervir, las cadenas de suministro, el empaquetado del té, los sistemas de venta al por menor, los hábitos domésticos y las prácticas culturales. En conjunto, estos elementos generan efectos más amplios, como patrones de consumo de energía, desechos y uso de recursos, además de impactos en las personas (por ejemplo, costo, disfrute, salud) y en el medio ambiente.
En este contexto, puede que necesites un enfoque para recopilar observaciones e identificar problemas sistémicos. Esto puede implicar crear un mapa, registro o diario de observación sistémica para anotar tus observaciones y hallazgos. Más específicamente, incluye:
Observación sistémica: se refiere a observaciones que se centran en las relaciones y las interdependencias dentro de una situación (por ejemplo, distintas partes de un sistema alimentario) y a distintas escalas (por ejemplo, individual, local y global). Considera la realidad como un conjunto de elementos interconectados y examina cómo los sistemas y subsistemas se influyen entre sí. El énfasis está en las conexiones más que en las partes aisladas. El término "observación sistémica" se usa aquí para destacar esta forma relacional de ver, en lugar de tratar a un sistema como un objeto fijo.
Problemas sistémicos: se refieren a problemas que afectan a varias partes de un sistema y que a menudo operan en diferentes escalas (p. ej., local y global). Surgen de las interacciones entre varios elementos en lugar de una causa única, y sus efectos se distribuyen a lo largo del sistema. Por tanto, identificar problemas sistémicos implica reconocer aquellos que surgen de estas interacciones y que generan efectos en distintas partes o escalas de un sistema.